Artículos sobre las becas de movilidad y la vida en el extranjero. elmundo.es y elpais.es

A continuación os adjuntamos extractos de unos artículos aparecidos recientemente en elmundo.es y elpais.es con respecto a las experiencias vividas por estudiantes españoles en el extranjero con becas de movilidad, una de ellas es la Beca Leonardo de la que os hablábamos en el anterior post. Como podéis leer, va en la línea de lo comentado en dicho post: la vida en el extranjero ofrece un bagaje personal y profesional de gran valor.

Los departamentos de Recursos Humanos de las empresas lo saben: “Es una experiencia de vida y toda experiencia da más valor. Cuando salen de casa se tienen que sacar las castañas del fuego. Ese tipo de cosas hace que la gente espabile“, dice Pedro Casielles, ‘Team leader’ de Ventas y Marketing de ‘Randstad’. “Cuando vives en el extranjero te encuentras con problemas diferentes y estás en contacto con nuevas formas de solucionarlos propias de esa cultura. Una empresa, sea cual sea, nos contrata para solucionar problemas y una persona que haya vivido en otro país generalmente lo hará mejor”, concluye.

Beatriz siempre había vivido con sus padres hasta que se fue con una beca de movilidad a Roma. “Parece una tontería pero, de ‘golpe y porrazo’ te ves sola, con unos compañeros de piso que no conoces. En esos primeros momentos empiezas a hacer todo sin el respaldo que siempre te dieron tus padres, desde poner una lavadora, hasta saber dónde tienes que ir al médico en tu nueva ciudad, pagar todo en su momento… En seguida te acostumbras y maduras mucho”.

César Castel, Director de Operaciones de Adecco Professional, considera que “el simple hecho de que busquen ese desarrollo personal que aporta el vivir fuera demuestra unas inquietudes que nosotros valoramos en un principio”. Eso sí, atención a los idiomas. Castel asegura que “una persona quedará fuera del proceso de selección automáticamente si ha vivido en el extranjero y no sabe el idioma correspondiente en el nivel adecuado”.

En el ámbito personal, Valentín Martínez-Otero, Profesor de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid, considera que “genera un efecto positivo en la maduración del estudiante, abre la mente y le hace ser más comprensivo. Ven las situaciones con ojos nuevos, con más experiencia y obliga al estudiante a desplegar recursos de adaptación muy positivos”.

“Supuso un cambio en mi vida. Descubrí una ciudad nueva y conocí a gente de otros países cada día. Además, estar en Bruselas me permitió viajar por los alrededores, ver todavía más culturas y ¡pasármelo muy bien! Aprendí a conocerme a mí misma, vivir sola, aprender algo tan básico como la compra y ponerme mis horarios. El hecho de que nadie controle qué haces ayuda a gestionar la vida. Es un año en el que tu familia son los amigos que haces. Y vuelves con más de un idioma”.

“Fue una experiencia muy buena. Estar en otro país te ayuda a madurar, a ampliar tus horizontes, a comprender y aprender de otras culturas. Además de pasártelo fenomenal, fui de esos extranjeros que sí estaban en la biblioteca; también es verdad que ahí siempre estaba la chica que me gustaba y con la que me casaré el próximo mes de junio. Aprendí a trabajar en equipo y a comprometerme con los demás”.

“Cambió mucho mi vida y sin duda para bien. Mis perspectivas a la hora de afrontar mi futuro personal y profesional se modificaron radicalmente y probablemente sin esta experiencia ahora no llevaría cuatro años y medio trabajando en el extranjero y no hablaría tres idiomas. Te permite estudiar un año en el extranjero y aprender a mejorar un idioma, además es un intercambio multicultural valiosísimo, un puente que te permite abrir la mente hacia lo desconocido, que ayuda a fortalecer valores como el respeto y la responsabilidad. La cuantía económica de la beca no es muy elevada, pero ayuda a cubrir parte de los gastos. 

 

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